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jueves, 25 de septiembre de 2008

Amaral... y otras cosillas...

Hoy he vuelto a ir al gimnasio. He sacao toda la fuerza interior que tenía para no echarme en el sofá (que ganas no me faltaban) y allá que me he ido. Con el sol reluciendo de forma inusualmente brillante maldije haber olvidao mis gafas de sol de marca impronunciable. Resolví irme en coche, puesto que si ya iba a hacer ejercicio en el gimnasio es una tontería ir andando. Tras esta absurda resolución, llegué al Zoco y me metí en el gimnasio. Durante el maltrato físico al continente de mi pequeña y fragil alma pude comprobar a través del ventanal del gimnasio como el tiempo cambiaba y llegó una gran tormenta. La gente que allí se esforzaba por despojar de sus cuerpos sustancias de desecho casi ni se inmutaba en aquel fenómeno meteorológico. Su única obsesión era marcar mucho más de lo humanamente posible sus músculos y tendones y eliminar toda la grasa sobrante (lo se, yo estoy allí por lo mismo). No pude dejar de disfrutar viendo cada rayo que caía sobre Sierra Morena. Es un espectáculo bellísimo. Único. También podíamos disfrutar de la magnifica visión de varias pantallas planas, de esas del media markt, donde aparecían toda clase de programas de "actualidad" con sus reporteros comprobando los devastadores efectos de mis veneradas tormentas. Pero eso no era lo que me llamaba la atención. Seguía embelesado con la tormenta.
Una vez en el vestuario, no pude evitar entrar en la conversación (como oyente) de dos señores que estaban allí en paños menores. Contaba uno de ellos la visita al médico con su esposa: "Nos preguntó el doctor que si habíamos tenido alguna vez un orgasmo. Yo miré a mi señora y ella respondió que de orgasmo nada, que ellos siempre habían estao en Adeslas". Se conoce que todos los presentes en el vestuario estaban en la conversación, porque de repente surgió la carcajada general. Siempre es un gustazo escuchar a las personas mayores. Gran sabiduría atesoran.

En cuanto a Amaral... resulta de que esta noche tocan en Córdoba. En principio iba a ser el concierto en el teatro de la Axerquía (al aire libre). Con la tormenta, decidieron cambiar de sitio y, como no, lo han hecho en el polideportivo de Vistalegre, sito junto a mi dulce hogar. Como la gente acude en masa a los recitales artísticos de este gran dúo, estaba el barrio hasta las trancas de coches aparcados, así que estuve tres cuartos de hora (¡¡45 minutos!!) de reloj para encontrar aparcamiento a tomar por culo de ma maison. No reventaran Amaral y el payaso que decidió hacer el concierto justo al lao de ma maison. A los que les guste Amaral, me parece mu bien, pero como el noblog es mío, me quejo de lo que me da la santa y real gana. El que quiera despotricar de mi, que abra otro noblog o que ponga un comentario, que se aceptan de todo tipo (eso si, poned quienes sois, no para volcar todo mi odio sobre vosotros, sino para saber a quién le gusta Amaral, jejejejeje)...

3 comentarios:

Hinata Hyûga dijo...

Encantada de comentar en tu blog. ^_^

Buenas noches, compi. Descansa, que mañana será un día duro, sobre todo la última hora... xD

Cucana dijo...

Pero, ¿A quién se le ocurre ir al gimnasio en coche?Hay que hacer deporte,no?? Saludos, Ana

Elena dijo...

Pues a mí me gusta Amaral, ea!

Un abrazooooooooooooo!